jueves, 7 de marzo de 2013

El lenguaje discriminatorio es una falta, no un derecho


La corte determinó que las frases homofóbicas incitan al odio y nada tienen que ver con la libertad de expresión. Por lo tanto, el discurso discriminatorio se podrá penalizar.

http://www.noticiasmvs.com/#!/noticias/palabras-homofobas-no-estan-protegidas-por-libertad-de-expresion-scjn-860.html

Una frase lleva a la otra... el efecto de las palabras

Elvira García Sainz

Muchas frases que se pusieron de moda en ámbitos escolares, juveniles, son más bien ya inocentes como "buey" ("¿y quién es ese buey?", "no'mbre, buey, está bien buena", "amo un chingo a este buey"), y ahora por ahí y allá se escuchan otras tales como "puto", "perra", y otras con distintas connotaciones, que incluso son catalogadas como "divertidas". El libre uso del lenguaje tiene límites, y son sobre todo los de que no atente contra los derechos de los otros ni contra los valores humanos fundamentales. Si no estamos consciente de la importancia e influencia que este tiene en la sociedad y el significado que el discurso discriminatorio puede tener como medio de actitud represora, nos veremos envueltros en una red de influjo al odio y de confabulación para intentar desacreditar o perjudicar a otros.

El derecho a reír es parte de una actitud sensible e inteligente.

Hace algún tiempo, una amiga me visitó para conversar, poco después de un viaje que había realizado. En ese viaje se había reunido con amigos de muchos años antes y mientras platicaban alguien empezó a decir chistes de contenido homofóbico. Varios de los presentes se rieron, pero una de sus compañeras se levantó, se despidió y dejó la reunión, pues le parecía que ese tipo de bromas no eran válidas ni mostraban respeto por el otro. No faltó quien opinara "qué delicada, qué poco aguante tiene", "ay, pues allá ella si es tan intolerante, ella se lo pierde", o "ah, es que su hermano es gay, pero pues sólo eran bromas, muy chistosas por cierto" . ¿Y a ti qué te pareció?, pregunté. "No sé, creo que fue triste que se fuera y ya no la vi, pero ya ves que es muy normal que la gente haga ese tipo de chistes". Reflexionando en ello, concluí que no debía ser ya visto como normal ningún tipo de broma cuyas palabras y sentidos son insultantes y van en contra del otro, ni siquiera porque ese "otro" que se descalifica no forma parte del grupo. Que esos amigos debían haber reconsiderado, y darse cuenta de que esa conducta debía cambiar, porque va contra quien es visto como diferente, sea por razones de opción sexual, como también podría ser por cualquier otro caso de diversidad en la religión, partido político, por  decisiones de con quién vivir, si los padres se separaron, por síntomas de alguna enfermedad congénita, desventaja física, síndromes, periodo de duelo, catástrofe económica, desgracia o cualquier otra diferencia propia de alguna circunstancia involuntaria o elección voluntaria que no es ningún delito ni debiera mover en los otros un ánimo de  marginación o desprecio ni ser usada para confabular contra otros. Por un lado, deberíamos detener esa actitud. Y, por otro, dejar de ensalzar o celebrar las ocurrencias o actos de abuso de quienes incluso presumen de ellos como si fueran una virtud. Y preguntaba cuáles serían las mejores formas de orientar nuestra propia recapacitación o la de quienes se aferran a tales incongruencias en un mundo tan tergiversado, donde todos podemos cometer errores, pequeños o grandes. Esta conclusión tomó por sorpresa a mi amiga, y la sorpresa me tomó a mí cuando dijo que yo estaba siendo muy negativa, que ella prefería que no fuéramos amigas porque yo acostumbraba a andar criticando a los demás, por una cosa o por otra. Creo que no sólo hablaba de ese incidente, y andar criticando es "defecto", admito, de personas y de periodistas, que una trata de ir armonizando con nuestra vida diaria y nuestros diferentes ámbitos de convivencia social. Vi claro que no simpatizo con las bromas o el discurso homofóbico, y no apoyo una opinión en su favor.
A veces es incluso difícil darse cuenta de cuáles bromas o expresiones son discriminatorias, homofónicas, sexistas, de mal gusto, pero en cuanto tengamos la duda, nos sintamos repitiéndolas o las detectemos, hay que ponerles un alto. Tal vez mi amiga se sintió acusada de complicidad en esas conductas, y en el mejor de los casos revaluó el asunto como a todos nos toca hacerlo y no es precisamente placentero darse cuenta del significado degradante que pueden tener las palabras y el daño que pueden producir en el ser humano, desde los pequeños actos hasta otros, de los que probablemente nos toque ser testigos, receptores o  quien los comete. En cuanto a las bromas, el mundo podrá parecer muy aburrido para algunos sin las bromas discriminatorias o sexistas. Incluso se pusieron de moda espectáculos basados en bromas tales. El llamado "humor" blanco incluso era descalificado. Pero siempre habrá lugar para buenas bromas, sólo que la broma tiene también estándares de calidad efectiva, líneas de frontera, y la que apuesta a la morbosidad no parece la mejor opción tampoco para una vida de libertad social. Hasta para ser bromistas hay que tener  un probo talento, tanto en reuniones privadas como públicas. El humor y la risa son virtudes indispensables, parte de la creación individual y colectiva. Las creaciones del humor son pieza clave del pensamiento lúdico. Y la risa será la expresión del gozo, basado en compartir hechos, recuerdos, tesoros culturales, sensibilidad e inteligencia, la metáfora cotidiana, el buen vivir con el buen decir, sincero, abrazador; genuino y crítico incluso, bien fundamentado y bien dirigido. En la conversación cotidiana, asimismo, entre menos indirectas haya, menos temerosa será la respuesta. No son las palabras las proscritas por un significado, sino por su uso para denostar u ofender, para amenazar o reprender. El derecho a la risa es parte de un sentido común y un momento de entretenimiento libre, inteligente. Como la conversación en general.
Nuestra reacción a ofensas o tratamientos indebidos de las personas en la vida cotidiana puede ser lenta, tardía, trátese de nosotros mismos o de otras personas, por mediar preocupaciones personales, laborales, de redes sociales, de estabilidad familiar, amistosa y muchas tantas otras razones que a veces son la causa de que se postergue nuestra reacción, y nos vemos obligados a dejar de lado hasta hechos. De reaccionar, hasta se nos acusará de andar juzgando a las personas, que atrapadas evitan analizar un acto inconveniente, y por no querer "estropear" súbitamente nuestra relación con alguien o alguna entidad, vamos retardando la decisión de enfrentar la anomalía, de señalar el fallo, o reconocerlo, hasta que en algunos casos parece que la única opción es romper con una relación por diferencias ya irresolubles. O porque de plano no se puede hablar del asunto.
Al darnos cuenta de los fallos, debemos buscar atender, resolver, reparar, aprender de los errores al menos y negarnos a que se repitan. Cuando vamos dejando y dejando pasar actos irregulares, por temer a ciertos efectos desagradables, llega un momento en que incluso esos actos parecen justificarse para el que los comete, y tal vez llegue el momento en que para el que los conoce o sufre de ellos evite enfrentar los hechos pero podrían llegar efectos aún más desagradables. Algo parecido a un olvido aparente puede ocurrir, pues puede parecer imposible corregir un asunto, incómodo, pero pues eso puede ser menos pesado que vivir cargando con la culpa y que se convierta en una bola que rueda y rueda hasta que es gigantesca. A veces podemos, sin embargo, reaccionar pronto a diferentes casos, sencillos o complejos.
Ser madre o padre, pareja, amigo, colega, trabajador, ciudadano, representa para mí la prueba cotidiana de aprender diariamente, de practicar, mostrar e inculcar si es posible con los demás, sobre todo los hijos o sobrinos, esa capacidad y del respeto de los derechos de las personas, animales, principalmente, de los recursos naturales que son nuestra mayor riqueza y hasta pueden incluirse los bienes, culturales y patrimoniales producto del esfuerzo responsable, de una vida productiva que construye para bien, para el bienestar familiar o común. Si hemos ido dejando de lado asuntos tales, retomarlos, recomenzar, recapitular, y caminar con ello.
Una vez esperaba el autobús y llegaron una niña y su mamá, así  lo parecía; se pararon a unos metros de mí. La madre regañaba a la hija y, de repente, la tomó de los brazos y la empezó a sacudir violentamente por los hombros. Algunas personas sólo callaron. Alguien caminó al otro lado de donde se encontraban. Me acerqué y le pedí a la madre, seriamente, que se detuviera. La señora me miró, desafiante, preguntando "¿perdón?". Igualmente firme, y seguramente con un semblante bastante molesto, le repetí, sí, deténgase, debe dejar de hacer eso. Además, ¿qué no ve que es una pequeña? ¿Es su hija? "Sí", me dijo, y se calmó de repente. La niña nos veía desconcertada, hablábamos en inglés, tal vez no entendió todo, pero regularmente los niños leen más rápido el lenguaje gestual, y le dije en sueco a la niña "no te preocupes, tu mamá arreglará esto pronto contigo, todo estará bien". La mamá sólo dijo ok y empezó a hablar con la niña en otro tono. Unas personas, que parecían los abuelos, llegaron y las saludaron, entonces ya la niña sonreía y la madre estaba más calmada y tomó su mano mientras que el autobús llegaba y todos subíamos a él. Mi reacción fue rápida, y creo que cualquier madre o padre exasperados, estresados por la vida actual, han de pasar por momentos en los que la paciencia no les ayuda más, y más paciencia tendrán que buscar. Hay casos de muchas mayores consecuencias, donde no sólo es cómo alguien sacude los hombros a otro más vulnerable, hay palabras altisonantes, hostigamiento, o un alto grado de violencia. Los choques, la falta de entendimiento, pueden ir marcando una distancia entre los hijos y los padres, entre los niños y los profesores, entre los jóvenes y los compañeros de clase, entre los compañeros de trabajo, o producirán un efecto mariposa en otro momento, de continuar, y en otros ámbitos de la vida colectiva, pública, política. A veces una decide apartarse de la "influencia negativa" de otros o de algún grupo, por una libre elección de amistades, de redes sociales, y en algunos casos no hay vuelta de hoja, las cosas fueron demasiado lejos. Pero en ocasiones, especialmente cuando se trata de lazos familiares o vínculos afectivos indelebles y vale la pena, se busca reparar los errores, subsanar las deficiencias, reponer la falta, fortalecer la confianza. En fin, que dentro de todo esto algo necesario es compartir la complicidad, salvados todos esos obstáculos y compartir un acuerdo de unidad en el respeto al otro que respeta. Bueno sería entrenarse con frases de ayuda, como en el gimnasio con las pesas, para que no nos falte la voz ni la oportunidad y ser capaces de decir a los demás: "¿Podrías reconsiderar ese punto?"; "Creo que aquí hay que hacer un paréntesis y revisar esto", "¿Qué te parece si...?" o "No, eso definitivamente no es viable, así no podemos hacerlo, pero sí podemos hacerlo de otro modo"; "Deberíamos tomar cartas en el asunto"; "Lo siento, en eso no puedo cooperar (va contra mis principios)"; "Piénsalo bien, no podrás obtener una buena respuesta con esa medida, sería sólo una provocación"; "No concuerdo"; "Mi opinión al respecto es diferente"; "No, esas expresiones son degradantes, no las comparto ni las apoyo", "Ese criterio no concuerda con nuestros propósitos ni misión, debemos corregirlo", "Vamos a cambiar esa idea, la verdad no ayuda a nada". Y si alguien quiere obligarte a algo, decir de nuevo: "Déjame pernsarlo"; "No puedo, no me es posible, pero lo que sí podríamos hacer es...", "Eso está fuera de mi alcance"; "Consultemos con la parte afectada primero": "No, no parece correcto, pero podríamos buscar otra forma para resolver el problema".
Y cuando alguien o algo discriminatorio aparece en el ambiente familiar, profesional, laboral, público, la forma puede ser diferente, puede ser de manera sutil o enérgicamente, y si no podemos reaccionar en el momento pero sentimos que algo parece raro, hay que darnos una pausa, atender la alerta, pedir espera a nuestra respuesta, pedir orientación, preguntar más acerca de lo que pasa. Y si la parte que ofende o insulta recapacita, apoyar la rectificación en ambas partes será otra prueba más. Tal vez la forma va a ser lo de menos cuando algo muy importante en el fondo se nos advierte (aunque también la forma causa diferentes reacciones, por eso andamos devanándonos los sesos para no "herir" susceptibilidades de las personas o no ser heridos tampoco). Pero díganme, ¿es que se puede estar hablando "bonito" a alguien que usa frases discriminatorias todo el tiempo? Tal vez no "bonito", no adornado, pero sí claramente. Se tiende la mano a la persona y a los actos responsables, automáticamente, tampoco somos una máquina para programar, también vivir implica hacerlo libremente, por eso dominar esas prácticas es parte del ejercicio diario como tomar un poco de sol, caminar unos quince minutos, beber, comer y dormir. Pero hay que atrevernos a enfrentar la alevosía y el ataque, saber reconocerla, saber prevenirla. Y si se responde con frases discriminatorias a las que lo son, pues eso sólo agravaría el problema. He ahí, no es fácil encontrar la mejor forma, pero hay varios buenos caminos para andar, ineludibles.
http://www.noticiasmvs.com/#!/noticias/palabras-homofobas-no-estan-protegidas-por-libertad-de-expresion-scjn-860.html

Suecia, 7 de marzo, 2013.

jueves, 21 de febrero de 2013

Oda trabajosa

Elvira García Sainz
Las crisis no son sólo económicas, también suelen atraer crisis de conceptos compartidos. Una palabra aparentemente clara es, por ejemplo, "trabajo". Cuántas distintas visiones lo hacen tan difuso. Revisemos uno que otro aspecto.
Curiosidades del trabajador independiente; y del que no. Cuando tiene trabajo remunerado ingresa oficialmente a la lista de las personas ocupadas. Pero cuando no, tampoco le es muy dado estar en cesantía. De esto no se salvan ni los abuelos. Antes era común que siguieran cuidando de los nietos. Ahora si no se da eso, tienen que cuidar de su solitaria manutención.
Cuando se puso de moda pagar a destiempo, se volvió una costumbre tan popular que ya no es exclusiva del trabajador independiente. Porque si bien a todo trabajo correspondería un ingreso económico o de bienes diversos, no solamente la satisfacción de haberlo hecho, parece que no ha habido ley que diga cuándo o a veces cuánto tampoco. ¡Qué dice la Ley del Trabajo? Veamos si hay alguna actualizada. Hay muchas en el mundo para ese concepto inasible de un "ser humano". Muchas personas, grupos, empresas, instituciones se las pasan ahora prorrateando presupuestos para alentar ese dominio del futuro sobre el presente inmediato. Pueden pasar meses y años para que un trabajador reciba el pago por sus servicios literalmente prestados, y remunerados, si tiene éxito, con depreciación.
Recuerdo cuando en un pasado gobierno se decía que en el área cultural se estaría ahorrando mucho dinero. Se entendía ahorrar como dejar de gastar; pero también se hizo mecánica la forma de dejar de pagar a la gente.
También se ha puesto mucho de moda decir "hay que hacer méritos". Entonces el pago se vuelve como un eco lejano, pero casi todo mundo ahora depende de tener trabajo, así que prefiere guardar la esperanza de que algún día la justicia pagadera llegue.
No sólo de trabajar se puede vivir, pero el mundo sólo vive del trabajo. El trabajo que fue una decisión propia o colectiva, una necesidad natural, ahora parece una cosa, una elección constante, una labor sujeta muchas de las veces a un dinero que pasa de unas manos a las otras casi imperceptiblemente (a veces es como una imagen virtual que pasa del empleador al expendedor, sin que medie más que alguna firma o instrucción). Que puede acabar con la salud y no por gracia.
¿Qué leyes regulan el trabajo sin ingresos, el trabajo que esperará incluso años para tener alguna correspondencia medible? Y luego la necesidad de cada vez más millones de acceder o permanecer en trabajos donde lo más trabajoso puede ser, paradójicamente, no el trabajo en sí que debe de hacerse sino el ambiente laboral. Por cierto, desconociendo que así como un empleador puede despedirlos, los trabajadores pueden rescindir el contrato por todo derecho a indemnización cuando no se cumplan las condiciones acordadas.
Algunos logran tener la opción de tener el trabajo que les da sustento por un lado y que les permite a la vez poder tener otro trabajo que les dé gusto, para el que se usarán sobradas energías. Una disposición del ánimo, una inversión de tiempo y esfuerzo que, sin embargo, tal vez de cualquier modo rinda fruto.
El trabajo se parece a muchos fenómenos de la naturaleza, pero adaptado ahora a las visiones de la actualidad. Porque tiene límites de tiempo, de lugar, de personas, de mentes, de cuerpos, de alcances, límites que parece preciso rebasar todo el tiempo. Si no, es como estar rezagado en una carrera de muchos kilómetros. El trabajo tiene regularmente prisa. Ahora tiene otro tipo de leyes también. Pero incluso antes había leyes que sin embargo no tenía. O cómo se explica que por gusto o por necesidad se trabajen más de ocho horas diarias. Si alguien o muchos decidieron que esa era una cantidad plausible, pues eso es sólo una microscópica mancha del universo.
Imaginemos cuántas horas de trabajo y remuneración implica una sartén de 20 pesos para las manos de una familia china. ¿Cómo estará yendo eso de las utilidades? Ahora casi cada semana aparece una nota de la bolsa asiática reportando ganancias. Tiene así casi la década, ¿o no? Mientras otras bajan bajan y bajan. Pero de esto qué bienestar tendrán esas familias chinas. ¿Tendrán acceso a una casa digna cerca de su centro de trabajo? Una casita de tres cuartos, agua, luz y un patio para descansar en grupo...
Y seguimos comprando bandejitas de diez pesos, muy útiles, porque también la necesidad, se entiende, ya no se usan además los jumates, son imprácticos y ya quién sabe si hasta la planta se extinguió. Una difícilmente encuentra el estropajo o las esponjas naturales, y no porque fueran consumiéndose, a veces fue destruido su lugar de crecimiento para poner una fábrica, un piso plano, porque ya no hubo quien regara la parcela o quién se acordara que existían. Pero bueno, regresando a lo del trabajo, cuánto trabajo costará saber en un momento dado cuál será el valor real que tenga....
21 de febrero, 2013.

domingo, 10 de febrero de 2013

Julia Pastrana: una histórica lección de dignidad


Los restos de la artista regresan a México para hacer visible la esencia humana
y recordar que debemos poner fin a una sociedad morbosa o prejuiciosa
Elvira García Sainz
Los restos mortuorios de Julia Pastrana fueron entregados por la Universidad de Oslo a la embajadora de México en Dinamarca, Martha Bárcena, y la investigadora Laura Anderson, para que crucen el Atlántico y sean sepultados en Sinaloa esta semana.
Julia, artista del siglo XIX, era bailarina y cantaba en varios idiomas. Con su armoniosa voz recorrió el mundo. Su sensibilidad, fineza y cultivado espíritu se mencionan en las crónicas de la época. El talento de esa joven mujer era equiparado con el de la diva irlandesa de las castañuelas y cupletista Lola Montes. Sin embargo, Julia sería en cambio exhibida como un fenómeno público “anormal”.
Se relata que Julia nació en 1834 en Ocoroni, pueblo de la Sierra Madre Occidental, en el estado de Sinaloa, y que después de formar parte de una familia originaria de América y quedar huérfana trabajó hasta 1854 en la casa de un exgobernador, Pedro Sánchez, en Mazatlán.
Además de hiperplasia gingival, Julia padecía de hipertricosis, por la cual un grueso y lacio vello cubría gran cantidad de su cuerpo. Medía 1.37 cm. Su apariencia llamó la atención de personas sin escrúpulos como Theodore Lent, que la explotaría  comercialmente en circos, ferias y su propia casa.
Con la imagen de Julia se usarían, durante su vida, en su agonía y aun después de su muerte, apodos como “La mujer mono”, “la mujer indescriptible”, “la mujer oso” o “el híbrido maravilloso” (insinuando que era “producto de la unión de hombre humano y mujer orangután”). Motes empleados durante dos siglos para alentar un interés mórbido y atraer espectadores a sus presentaciones públicas, primero en Estados Unidos –se presentó en Broadway en 1854– y Canadá y desde 1857 en Europa, donde se le conoció con el montaje “La mujer más fea del mundo”.
A Julia, descrita como una persona tranquila, inteligente y amable, le gustaba leer durante su reclusión. Lent la ocultaba para incrementar la morbosidad de la gente por verla y se casó con ella en 1857 para retenerla en su negocio. Miradas que buscaban al “monstruo” que les ofrecían en espectáculo, observaban al contrario cómo afloraba el talento de Julia, que lo mismo cantaba en inglés que en español o francés, además de bailar con reconocida gracia y estilo.
En 1860, en Moscú, tras severos daños en un complicado trabajo de parto, Julia estuvo agonizante. El ambicioso Lent abrió funciones para que la gente presenciara cómo su esposa moría, y después de que esto ocurrió, siguió exponiendo el cuerpo de Julia junto con el del hijo recién nacido de ambos, quien también murió. El profesor Sukolov de la Universidad de Moscú embalsamó los cadáveres usando aserrín y dándoles una apariencia natural notable. Lent reclamó los cuerpos y en 1862 siguió mostrándolos en Londres.
Cuando la audiencia empezó a reducirse, los rentó a un museo inglés de curiosidades que en 1864 realizó una exhibición itinerante en Suecia. En ese tiempo Lent conoció a una mujer muy parecida a Julia, se casó con ella y la exhibía como Zenora Pastrana, simulando que eran hermanas. A la muerte de Lent en 1884, la segunda esposa siguió lucrando con los restos de Julia y su hijo hasta que fueron adquiridos por J.B Gassner para ser exhibidos en Alemania hasta 1895 en que los presentó en una convención de circos en Viena.
En 1921, el noruego Haakon Lund compró los cuerpos embalsamados y los expuso en su Museo de Entretenimiento como objetos “de horror” hasta 1950. Después fueron almacenados en una casa fuera de Oslo por Lund en 1953. Se cuenta que Hans, hijo de Lund, los había exhibido como momias artificiales en los sesenta y que al enterarse del interés de Judge Hofheinz de coleccionarlos y que eran de personas reales, decidió hacer negocio con ellos y exponerlos en 1970 en una gira por Suecia y Noruega, mientras la prensa daba a conocer la historia de Julia y con ello despertaba el interés en sus restos y los de su hijo.
En 1971 fueron llevados a Estados Unidos, donde por las protestas públicas su exhibición fue frenada. A su regreso a Noruega, los derechos de exhibición le fueron negados a Lund, quien rentó los cuerpos a un espectáculo itinerante que quiso presentarlos en Suecia, donde también fue prohibida su exhibición, por lo que Lund se vio obligado a retirarlos a un almacén en 1973. Se dice que fue en Groruddalen, en agosto de 1976 que en un asalto al almacén le fue arrancado un brazo al cuerpo de Julia y el del niño fue arrojado al traspatio donde fue consumido por roedores. El cuerpo de julia fue robado en 1979. Ese año la policía recibió una llamada y localizó los restos en una zanja, visiblemente dañados. Éstos fueron depositados en el Instituto de Medicina Forense de Oslo, donde un periodista los localizó en 1990.
La importancia como un caso de estudio médico, científico y antropológico había crecido junto con tan largo camino de los restos. En 1996 los restos se convirtieron en parte de la Colección Schreiner del Instituto de Ciencias Médicas Básicas de la Universidad de Oslo.
El caso es referido en varias publicaciones, junto a nombres como los de Carl von Linné y Darwin, entre otros científicos y médicos en Europa, donde se conocía más de Julia que en su natal México. Un investigador hizo moldes de la mandíbula para mostrar que -contra lo que afirmara Darwin- no tenía encía doble, puesto que se estudiaba la combinación de enfermedades que tuvo.
La periodista e investigadora Martha Patricia Montero, en un detallado reportaje publicado en la versión digital de Sin Embargo (febrero 6), narra cómo la también artista mexicana Laura Anderson Barbata, quien nació en la Ciudad de México y vivió en Mazatlán, supo del caso de Julia en Estados Unidos, a donde fue invitada como diseñadora de vestuario en 2003 de la obra “La verdadera historia de la trágica vida y la triunfante muerte de Julia Pastrana, La mujer más fea del mundo”.
Anderson, conmovida por la historia, fue informándose más de lo que había ocurrido y viajó a Noruega, invitada a desarrollar un proyecto artístico por la Oficina de Arte Contemporáneo. Ahí empezó a abrir el diálogo por la repatriación de los restos de Julia y presentó en 2006 una carta con la petición al Comité de Ética.
En el camino conoció del trabajo del abogado, historiador y escritor de Sinaloa Ricardo Mimiaga, quien había leído e investigado el caso. Supo de él por el libro de un escritor español primero y consultó documentos como las memorias de Irineo Paz, abuelo del poeta y Nobel Octavio, donde se hablaba de Julia. También Silvia Gámez, reportera de Reforma, se interesó y publicó el caso.
Después de varios viajes, trámites y proponer que los restos de Julia regresaran a ser sepultados en la tierra donde nació, sin seguir siendo objeto de exhibición ni de más estudios, Anderson fue escuchada por el gobierno sinaloense que finalmente apoyó la iniciativa y promovió la petición de repatriación. En junio de 2012, el Comité Nacional para la Evaluación de la Investigación en Restos Humanos de Noruega la recomienda. El científico español Nicholas Márquez-Grant había respaldado la justificación que Anderson presentó para conseguir la repatriación de los restos.
El proceso ha sido lento, y la misma embajadora Bárcena explicó que no se había solicitado antes la repatriación de restos humanos tan antiguos. El caso se ha tratado con sumo cuidado además, pues en la vorágine de acontecimientos diversos en el mundo y la esencia ética y humana alrededor de la vida, la muerte y manejo post-mórtem de los restos de Julia, muchas son las inferencias que involucran la conducta y responsabilidad social también.
Este acontecimiento muestra, entre otras iniciativas en el mundo por motivos similares, una batalla por la dignificación humana que Anderson inició hace diez años y avanzó con la conjunción de otros factores y actores que comprendieron la necesidad de participar. Asunto no menor que empezó por acordar que los restos de Julia no debían ser usados más como objeto de exhibición y ahora que fuera reconocida su dignidad humana y reciban sepultura. A diferencia de otros restos mortales que han sido desenterrados y estudiados por interés arqueológico o antropológico entre otros, los de Julia no recibieron sepultura. Tampoco firmó, a saber, ningún consentimiento de uso. Y su enfermedad puede ser estudiada en personas que reciben tratamiento actualmente.
La discriminación por la enfermedad, apariencia o diferencia no es un caso único, explica muchas vidas condenadas al maltrato, la depresión, marginación, desempleo... Distante de todo y de todos, algunos testimonios señalan que Julia era consciente del interés malsano que despertaban las manifestaciones de la hipertricosis, así como de la equivocada canalización de la curiosidad de la gente y la indiferencia y avaricia de sus explotadores.
En un pasaje sobre su visión acerca del amor, se deja ver que tenía una idea más abstracta basada en sus lecturas y en las impresiones a las que podía tener acceso gracias a sus cualidades personales, y que tomaba lo que podría ofrecérsele. Parece una posición independiente pero de resignación ante la crueldad de una “sociedad” finisecular viciada.
Su repatriación abre ahora la puerta a un proceso mayor de reivindicación y dignificación social. No sólo de su persona. La dignificación de la sociedad, de la colectividad, es posible. De una mayoría, no una minoría, que no se deje dominar por el morbo, los prejuicios o el temor. Que los enfrenta, los afronta, los supera.
El regreso y digna sepultura, después de una vida de opresión, de un largo periplo buscando un sino sin muchas alternativas, es un llamado a dignificar la sociedad largamente amenazada también por abusos de todo tipo y de imágenes televisivas y publicitarias que apuestan a eventos mórbidos. En esto destaca la función social que les corresponde a los medios y a los funcionarios, de buscar el equilibrio en los valores éticos y estéticos de una sociedad incluyente y no renunciar a ella por inseguridad, comodidad, ambición de dinero o poder, o hasta por torpeza e inconsciencia.
Estas tendencias y trampas falsas en las que es fácil caer incluso han influido en crear, en lo público o lo privado, una idea de belleza basada más o exclusivamente en la apariencia que en la belleza humana interior y acallar causas justas que resulten incómodas para una imagen artificial de un corporativo “sofisticado”. Se ejerce además una presión sobre la percepción de qué es lo bello y qué “no lo es”, en algunos casos a costa de la necesidad de recreación de la gente en un ambiente donde junto con el trabajo, el crecimiento y la riqueza materiales parecen ser las metas principales y el crecimiento espiritual o desarrollo cultural, secundarios.
Apostar a la desinformación o la ignorancia, la morbosidad y los prejuicios, suena común, ¿cierto?; y que empresarios sin escrúpulos que en su aceleración no se tomen los momentos de reflexión y cambio y tomen por descabelladas las iniciativas que buscan lo contrario, suena también común. Muchos han participado en los emporios televisivos, contagiados por la idea de que los estereotipos mercantiles son los que funcionan y que deben de dar por hecho que la enajenación pública es la base de un éxito que, sin embargo, se acerca cada vez menos a la esencia humana. Por fortuna hay aún excepciones. Y han intentos, que por no seguir cultivándose quedan en una estampa maniquea que si no logra “rating” se descarta, tal vez no por su valor, sino porque aún le falta profundidad o un contenido y propósitos sinceros, y sobre todo, apoyo y aprobación. He ahí la responsabilidad de gobiernos y concesionarias.
El gobierno de Sinaloa ha apoyado esta misión, inédita, sobre la visión de la vida y tratamiento de los restos de Julia Pastrana. Es un claro ejemplo de que una tierra de gente noble, respetuosa, sensible y educada puede ser representada por iguales, personas honestas, informadas, que no teman señalar o reconocer errores ni corregirlos y privilegien los derechos y valores culturales y humanos, inseparables de sus acciones. Es uno de los grandes significados que acentúa la llegada de Julia: la llamada a una reconstrucción humana y social responsable. Esto podría reflejar también un mensaje que ahora podría darse al mundo, de una imagen viva de la belleza humana interior, no sólo exterior, a través del tiempo.
La ceremonia funeraria
Después de misa católica que se oficiará en el Templo de los Santos Apóstoles Felipe y Santiago del municipio de Sinaloa de Leyva, programada para el próximo martes 12, los restos de Julia serán sepultados en el lote número 9 del nuevo panteón local, a 206 kilómetros de Culiacán, la capital de Sinaloa, informó María Luisa Miranda Monreal, directora del Instituto Sinaloense de Cultura.
Estocolmo, Suecia, 10 de febrero de 2013.

jueves, 31 de enero de 2013

"Pensar con el corazón; sentir con el cerebro"

El Barzón, música de Sinaloa al mundo en la arena internacional. En el espacio radiofónico, ayer la jornada de reflexión gravitó sobre varios sucesos en América Latina y el mundo.  Con los compañeros de la mesa, pude compartir y contrastar diversas perspectivas sobre asuntos como el del cambio climático, asociado en nuestro acontecer diario al medio ambiente y la necesidad de cuidar de él porque eso nos beneficia, simplemente. La importancia de no ceder a, ni promover los excesos o la ambición de dinero o de otros cuestiones materiales que no tengan que ver directamente con vivir mejor o pasen por encima de la calidad de vida de los otros. También los comentarios de ayer, así como los de toda la semana en las redes sociales mostraron un poco de lo que la mayoría pensamos sobre sucesos y casos recientes, en materia de actuación poiciaca como política y de la esfera pública. Todo hace pensar en la relevancia de que conozcamos nuestros derechos, de que estemos más al tanto de ellos, además de que obtengamos una retroalimentaciión de todas las instancias que nos rodean; estas mismas deben estar mejor informadas de nuestros derechos. Tal retroalimentación y respuesta positiva podría ser una guía del acontecer social, del día con día. Qué importante es no ceder a las tentaciones de la corrupción ni dejar que esta nos invada. Entre ese sentimiento forme más parte de nosotros mismos, menos será un peso ni una obligación sino un deseo cumplido. Creo que es un clamor generalizado que los sentimientos y la conciencia cotidiana responsable que tenemos se vea reflejada más equilibradamente en la vida social y el ámbito público y político, de manera transparente. Sin que ganen los miedos ni los prejuicios, que no haya retrocesos por indiferencia y que cada acción rechace participar de ellos o aumentarlos. A veces eso sólo requiere algo muy simple. Pensarla dos veces cuando decidimos algo que podría afectar mucho más que arreglar, ser capaces de decir cortésmente no y no rehuir alguna explicación requerida, o pedir más información cuando hace falta y preguntar a los otros, con la paciencia constructiva, si realmente se agotaron las razones para determinar algo que tendrá algún efecto desastroso según varios pronósticos. Eso de "por que lo quiero yo" pasó a las filas de un caduco sinsentido. A menos que ese "lo quiero yo" reafirme un debido a. Y si te sientes un poco perdido por algún suceso o problema o por el "qué dirán", para eso hay apoyo, asesoramiento, orientación. Consultar diferentes visiones si lo necesitamos. Todo esto haría que también la confianza se vea robustecida entre todos. Cada quien tenemos un trajín que acometer, a veces un poco libre de sujeciones y en otro hay momentos difíciles que nos piden dar un poco más para no sucumbir a la parálisis del ánimo o la inercia del abuso potencial. Eso de que sabemos que algo no va bien es de dominio común, lo peor es que estemos conscientes de que algo no va para nada bien y que no se hace nada para cambiarlo, por razones que a veces ni tienen que ver con el asunto. Sabido es que generalmente nos toca poner más empeño en los deberes, y en algunos casos es posible fluir, como se dice, fluir en nuestra buena visión de las cosas y colaborar con otros escuchándolos, o compartiendo. Puede haber malentendidos que aclarar (algunos ni habían sido detectados) o delimitaciones que hacer. En unos casos la solución está en atreverse a echar a andar un proyecto, a sacar energía para resolver las dificultades que se vayan presentando... En fin, que ayer nos tocó compartir en la radio también la canción que interpreta Elisa Pérez Meza, quien recuerda cómo su padre adaptó el texto escrito por Miguel Muñiz "en papel de tortilla" para hacerlo una copla popular que después la voz de Amparo Ochoa haría recorrer el mundo hasta ser una especie de bandera para movimientos sociales en distintas partes. Esa mismísima canción que nos recuerda las fiestas de los pueblos, la radio que va de la sierra al llano y al mar y lo traspasa, que rebasa el viento. Canción de las canciones que provienen de tantas historias milenarias que pasaron de voz a voz por la tradición oral y luego se asociaron con los ritmos propios y adoptados. A mí en lo personal, "El Barzón" me recuerda a mi familia materna, los días de intenso encuentro cultural, de la abierta sonrisa, el compás de un cuerpo y el alma movidos por una música que forma parte de la comunidad. Yo me acuerdo de muchas otras canciones, junto con muchas imágenes más. Como la del pescado que la tía Agustina ponía en ese inmenso caldero por allá en Cospita mientras la brisa y el viento hacían bailar la brasa con intensidad. Los dones de la naturaleza se repartían con el respeto de la convivencia y se compartía plenamente también una felicidad de ser y de estar. Esos sentimientos hay que llevar junto con muchos otros que forman parte de las pruebas que las vida nos va dando. Vivirla, que es lo primero es nuestra principal misión. Vivirla lo mejor posible. Saludos y gracias por escuchar. Nos escuchamos. 31 de enero, a 25 años de los primeros pasos periodísticos. EAGS. 31 de enero de 2013.

EN LOS CAMINOS DE LA NOTICIA      
Miércoles 30 de enero 2013
Como todos los miércoles, transmitimos en radio Antawara Internacional  88.0 y 101.1 Mhz FM en Estocolmo y via internet en: www.narradio.se y en www.antawara.com   desde las 19.30 hasta las 22.30, hora de Sueciaa (15.30 a 18.30 hora de Chile, 12:30 a 15:30 del centro de México), nuestro teléfono de la emisora +46-08-6040088.

domingo, 18 de noviembre de 2012

Scrptum por la familia y el periodismo

A Mario García Madrid
Mario, veo que tu dedicación al periodismo va muy en serio, y es una profesión que a Vianey también le está atrayendo. Hay un viejo dicho, el de "cada quien tiene su librito". Podríamos decir, ahora, que con el periodismo, como ocurre con otras profesiones, "cada quien hace su librito", por lo que es bueno consultar y reflexionar sobre varios "libritos" para forjar una  propia visión integral.
Lo de leer libros -literalmente-, los dotará de un bagaje cultural que se complementa con sus proyectos de estudio, participación laboral y social diversos para tener una mejor perspectiva de lo que ocurre.
No hay buen periodista que no se cultive, lo que incluye la parte intelectual, el valor humano, la responsabilidad ética y el cuidado de la salud pues es una labor que puede quebrantarla en corto, mediano o largo plazo si no se tiene un balance en la alimentación y el descanso adecuados.
En cuanto al entrenamiento, trabajo y continuo aprendizaje, vas a coincidir en tu vida profesional con varios maestros, no sólo del periodismo sino de otras materias también, algunos profesores de la escuela y otros expertos del gremio de quienes se aprende mucho -hay quienes trabajan en la cátedra y en la producción de medios al mismo tiempo-,  y lo que mejor te conducirá será la integración de tus conocimientos y su aplicación práctica en nuevas circunstancias, las habilidades que desarrolles y las resoluciones éticas que toda labor implica y pide de nosotros mismos tener una perspectiva amplia del mundo, la sociedad, los hechos y las personas. La perseverancia es una cualidad intrínseca del periodista.
Después de haber ejercido el periodismo por varios años y participado en la enseñanza-aprendizaje en el área, identifico las siguientes fórmulas clave o requisitos para la práctica del periodismo especializado, útiles también para la evaluación de los lectores o analistas de medios:
*Ubicar la información (textos, imágenes y audio) en su contexto,analizarla y anotar  los puntos de vista a favor y en contra.
*Emplear la información relevante para el caso o tema investigado y confirmar su veracidad.
*Recurrir a evidencia, fuentes y materiales confiables. considerando el tipo, los propósitos y  condiciones en que se producen los testimonios, documentos y declaraciones con soporte o anónimas.
*Cuando se refieren hechos o conflictos, conocer las distintas opiniones e incluir las declaraciones de las diferentes partes para presentar un panorama completo y objetivo.
*Presentar datos precisos: confirmar los números, nombres, cargos y el orden cronológico de los eventos que inciden en el caso.
*Señalar los márgenes de error estadístico y si existen faltantes de información, datos o declaraciones y por qué.
*Incluir los antecedentes del caso y si es necesario la intención que las diferentes opiniones o posturas involucran.
*Exponer conclusiones basadas en razonamientos lógicos, distinguiéndolos de las falacias.
*Presentar la información de acuerdo con el formato o medio de transmisión (edición escrita,  producción radiofónica, televisiva o multimedia).
*Revisar y corregir la ortografía y sintaxis o la calidad de imagen, audio o video.

Los razonamientos lógicos y las conclusiones válidas
Así como en el derecho la validez de un juicio requiere de la presencia y declaraciones del o los acusados, la validez de una conclusión requiere de un razonamiento lógico.
Hay expresiones e imágenes que emplean recursos a modo con el fin de llegar o mover hacia conclusiones erróneas o producto de asociar un elemento con otro que no es procedente o consecuente. Ejemplos hay muchos, tanto en el ámbito privado como en el público. Por ejemplo: "Si no pasas de 8 en matemáticas no conseguirás un buen trabajo y lo lamentarás toda tu vida, debes de ser un buen estudiante para poder ser alguien"; "No porque la quieras esa muchacha es buena, no te conviene" o "si sigues con ese muchacho vas a terminar abandonando los estudios: primero atiende la carrera y después el amor"; "¿Por qué no quieres leer hoy? Es que no te interesa informarte de lo que ocurre a tu alrededor?";  "Voy a continuar estacionándome donde yo quiera; el estacionamiento será muy suyo, pero la calle es libre"; "Ahora que está embarazada no podrá hacer el trabajo igual, piense que este trabajo necesita a alguien con mayor disponibilidad para sacar adelante nuestros compromisos"; "Ha sido médico toda su vida, seguramente sacará adelante la administración de los servicios de salud".
Si tienes duda sobre alguna afirmación, relee, revisa, pregunta, corrige, reelabora. No dudes en exponer que algún aspecto había sido dejado de lado y lo has encontrado o en retomar un tema cuando hace falta aportar nuevos elementos de evaluación. El periodismo, desde sus inicios, da lugar a la "fe de erratas" que no sólo trata de cuestiones gramaticales sino de persistencia en la exactitud y la objetividad, sobre todo si se afecta a terceros. Si se maneja información y nuevos datos y evidencias surgen no hay porqué no exponerlos.
Hace unos días, Octavio Mata y Gabriela Estévez hablaban de la caducidad de algunas ideas que antiguos pensadores o escritores expusieron y en su momento fueron tomados como base. Ideas que expusieron líderes de opinión de otros tiempos y además de caducas son oscurantistas. Actualmente siguen produciéndose ejemplos de ello, pues se cae en la trampa de que hay cosas que deben mantenerse así porque es "como funciona", porque "si no la gente no entiende" o falacias como éstas.
Profundiza en tu reflexión sobre lo que lees y lo que ves. Muchas de las ideas que se toman como verdades dadas en distintas comunidades del mundo funcionan no sólo como preceptos ideológicos, sino como mecanismos de control colectivo e incluso del pensamiento de las personas.
A las interpretaciones de obras e ideas manejadas por autores como Nicolás Maquiavelo ("arruina y vencerás"), Erasmo de Rotterdam ("el pueblo es sólo una masa informe") o cualquiera que pretenda la descalificación humana como principio, medio o fin, aplícale la ley de la crítica, poniendo en claro lo que va tanto como lo que no va.
Elige lo mejor que puedas tus citas, de acuerdo con tu real gusto. Observa si se recurre a ellas por una reflexión personal o con propósitos determinados por las circunstancias. Si se emplean, por ejemplo, como punto de apoyo para defender un ideario, un interés ideológico o político. Si se cita a la Madre Teresa de Calcuta porque se deduce que tomar prestado el ideario de una figura respetable y con simpatías sensibles de ciertos grupos de población puede ayudar en otra causa particular; si para justificar una violación, un daño por discriminación o casos similares se aluda a la comprensión y capacidad del perdón humano o que para apoyar, pedir o prolongar el encarcelamiento de inocentes se citen parámetros de tipo religioso o provenientes de otro tipo de intereses que no tengan que ver con un proceso judicial neutral.
No dudes en ir al fondo de las afirmaciones y en preguntarte porqué si algo está sostenido en una falsa condición, si no están saliendo a la luz elementos de defensa o descargo de una de las partes o si se están tomando como válidas las ofensas que una de las partes utiliza en su defensa sin importarle qué dice la otra parte, tal vez es que hay que investigar mejor qué está pasando en el caso y qué motiva a cada una de las partes a actuar como lo hace o a decir lo que dice.
En algunos lugares y tiempos algunas presiones u opresiones colectivas o públicas parecen haber disminuido, lo que supondría más libertad de pensamiento y expresión, pero las convenciones sociales avanzan a su propio ritmo y a veces ese intento se bloquea porque las personas no pueden evitar sentirse atrapadas por las inercias o los miedos de usar sus derechos o porque temen que exxhibir los fallos o intenciones de otros pueda perjudicar más a su comunidad.
Intenciones y acciones
Un cambio de actitud o revisión que devuelve la libertad, el ejercicio de un derecho, el justiprecio de personas o la reevaluación de acciones, es algo que hay que promover y reconocer.
En el camino ayuda conocer a las personas, no idealizarlas, esto provee una visibilidad más objetiva de los hechos. Los principios e ideales influyen en la conducta de las personas y en algunas están indisolublemente alineados con sus actividades personales o privadas, pero hay casos en los que no. Evalúa con lupa cuando alguien pretende exponer una situación que considera injusta pero lo hace con recursos forzados o equivocados. O cuando alguien actúa con una buena intención pero medios inapropiados. Revisa detenidamente cuando una persona se dedica a atacar un frente cuando es otra entidad la que  determina o decide. Da seguimiento al caso y de ser necesario orienta a la persona a que trate su caso con la entidad pertinente, lo que le deberá ser favorable si se cuenta con los elementos para resolver su caso.
Nadie es perfecto. Al evaluar la conducta de las personas, vale la pena hacerlo de manera general y particular revisando en su justa dimensión sus aciertos, fallos, actitudes, intenciones y actos, sin perder de vista los sucesos y sus efectos y la relación de éstos con los diferentes actores.
Evaluar la obra de las personas puede hacerse de manera separada en algunos casos, pero las obras tienen en otros una asociación inseparable de la trayectoria, sus actividades, sus intereses y sus objetivos. Algunas acciones son movidas por presiones externas o dependen de la relación entre unos u otros grupos o lo que se espera obtener de unos y otros. Algunas motivaciones se relacionan con un ámbito de acción técnica o de ejercicio profesional, otras por operaciones de otros ámbitos como el político.
La elección de una carrera absorbente
Yo no promoví el periodismo entre ustedes mis sobrinos como una opción porque es algo que en cierto modo no le recomiendo a nadie, lo digo por el hecho de que deja un margen muy limitado de tiempo para dedicarlo a actividades familiares y es una ocupación que absorbe tu energía y capacidad analítica todo el tiempo. Salvo algunas excepciones, es una actividad que se relaciona con los sucesos cotidianos a horas y deshoras en tu vida.
Cuando me dijiste aquella vez que te interesaba la comunicación, y después el periodismo, lo tomé con cautela y creo que, si mal no recuerdo, te comenté que un periodista que quiere escribir de economía y estudia economía tendrá más solidez en sus argumentos, aunque la carrera de comunicación provee de la capacidad técnica y estará trabajando en la formación de especialistas.
La profesión periodística se adapta a nuevos formatos y la combinación con otras actividades. Así, el periodismo especializado cubre áreas como la investigación en información general o específica, la opinión y análisis (económico, político, criminalístico) al lado del reporteo diario. En algunos países hay corresponsales y periodistas independientes que logran trabajar de manera más autónoma y hacen un uso óptimo de los recursos tecnológicos para la comunicación, pero, ¿por qué no habrían los medios a garantizar la misma autonomía, independientemente del estatus laboral? Afortunadamente ya son más quienes van en esa idea, y al ir dando la estafeta del diarismo a nuevas generaciones, yo sé que todo irá mejor por ello.
El periodismo brinda muchas oportunidades de ayudar a causas colectivas y satisfacciones por la mejora en la función pública de distintos organismos. En ese camino que he andado desde hace 26 años, me precio de haber estado contando con  familiares, amigos, colegas y conocidos, personas de gran calidad humana, demostrado talento, conocimiento técnico, capacidad ética y responsabilidad pública. Y cuento con ellos. Eso lo defiendo y lo guardo como uno de los tesoros que tengo porque el tiempo pasa, las cosas cambian, algunas se olvidarán, pero otras seguro van a quedar o moverse en sentido ascendente y benéfico.
Por más madura que la edad llegue y cambios en la vida familiar, las labores profesionales, en la educación, la comunicación o el periodismo, hay que persistir en la propia convicción de que no es fácil pero se pueden tomar y se puede influir en la toma de mejores decisiones, respuestas éticas; transmitir un ánimo de mejora y de que hay que estar aportando ideas propias desde los espacios que te toque para hacerlo y aún a la distancia. Aunque estas determinaciones no te hagan rico, popular, simpático podrás sin embargo ser objeto de respeto, comprensión, apoyo, congenialidad o solidaridad y esto aun cuando no falten críticas, ataques o condena. En esa carrera me ha costado pasar por fuertes dilemas, momentos difíciles que resolver y posturas muy incómodas que adoptar, pero en lo poco que pueda dar quiero haberlo dado y en lo mucho que pueda confiar en la autonomía y criterio de los demás, haber confiado.
En algunos casos es más sencillo que en otros deslindar los sentimientos personales pues es un tamiz muy exigente el de los periodistas, porque el compromiso con las propias premisas personales condicionan los proyectos y pueden influir en las relaciones humanas o en la percepción de otros, con consiguientes efectos positivos o adversos.
Pero hay que seguir manteniendo la mirada en participar en lo posible en acuerdos, cambios de actitud y reconstrucción social.
No es fácil seguir esta ruta. Te deseo lo mejor en tu camino, en tu formación y en tus decisiones. Que consolides todos tus proyectos con éxito.
Sinceramente. Su "tía incómoda".
Elvira García Sainz
Saludos desde Sollentuna, Suecia, 20-11/2012

miércoles, 25 de mayo de 2011

La obra perdurable de Norma Bazúa

Elvira García Sainz

Un día, el flautista mexicano Horacio Franco hizo una llamada urgente por teléfono a Norma Bazúa. Quería presentar, en un concierto especial, el libro Varo entre remedios caseros con el que descubrió un día el trabajo poético de la escritora sinaloense, que lo movió a mostrar su fascinación al leer esos mágicos poemas. El libro lo impresionó de tal modo; en esta ocasión se trataba de una proyección alucinante que lo llevó desde la poética de la cocina a la casa del alma a través de la lectura.
La poesía de Norma Bazúa (Norma Bazúa Fitch, 1928, Ahome, Sinaloa -2011, México, D.F.) es transgeneracional, a mi modo de ver. Retoma de los clásicos formas y sentidos, y de las vanguardias consonancias y alternancias que le dan un matiz intemporal a su obra fundada en lucidez, belleza y poder equilibrante de la palabra. Recorre un delicado devenir, desde los rincones de lo coloquial, hasta los confines universales del sentido y el esplendor del intelecto en armonía con una pasión en balance.
Es de notar que la creación literaria de Bazúa, sin embargo, ha sido precariamente difundida; por lo menos no se conoce –tanto— como el legado de otras poetas mexicanas cercanas a su generación –de nacimiento como persona y escritora—, como son Margarita Michelena, Enriqueta Ochoa, Rosario Castellanos, Concha Urquiza, Thelma Nava, Griselda Álvarez, Carmen Alardín; de la generación de los setenta, Elsa Cross, Germaine Calderón, Elva Macías, Isabel Fraire; de continuidad literaria contemporánea (las novísimas) Vera Larrosa, Elena Milán y Kyra Galván. Ya quisiéramos también que se promoviera más la lectura de las actuales poetas, entre ellas Ernestina Yépiz, Elsa Rodríguez Brondo, María García Velasco, Adriana Tafoya, Silvia Tomasa Rivera, Irma Pineda, de norte a sur del país... En cierto modo es corta la lista, o para algunos puede ser un poco más larga, poetas que bregan en la búsqueda particular de lo nuevo entre lo escrito y dan un giro a la ruleta puesta a andar con Juana Inés de la Cruz en México y revivida con María Enriqueta en el último romanticismo ya modernista seguido por obra y figuras de otras latitudes hispanoamericanas como es Gabriela Mistral.
Norma Bazúa es de las poetas que escriben en el nuevo siglo XXI y siempre rebelde rebasa los límites generacionales o grupales. Sería, en un intento por ubicarla, de las tempranas por nacimiento (en 1928) o, por  las fechas en que empieza a publicar, de las tardías del XX. Y sin embargo, ha sido también de las actuales por la vigencia de su obra literaria hasta su reciente partida. Su poesía ha sido libre, navegando fuera de corpúsculos. Incluso los sonetos que escribió pueden verse ahora a la luz de una nueva interpretación formal.
En la segunda mitad del XX vecino aparecen sus primeros libros impresos, aunque su obra poética empezó a germinar desde la primera mitad de ese siglo y poco antes de su reciente adiós seguía escribiendo incansablemente. Esto nos remite a un problema, digamos, de generación, y por ello se añade la pregunta: ¿a qué generación pertenecen las poetas, las mujeres escritoras cuyos nombres son contabilizados públicamente como los dedos de dos o cuatro palmas en los siglos XX, de una en el XIX y casi sólo una del México novohispano, la del claustro?
La poesía de Norma Bazúa es una poesía de siempre, que transita una y otra vez las múltiples fronteras dando totalidad a la palabra poética.
Con nueve libros de poesía publicados a partir de 1962 (la mayoría años después de ser escritos u organizados cuidadosamente) y más de 10 aún sin publicar, un premio nacional y otro reconocimiento internacional, Norma Bazúa incursiona desde los sesenta –según fecha de impresión, 1962— en el atrio-ateneo de la creación de ese arte comprehendido y aún no plenamente comprendido pero habitado por cada tiempo nuevo de la “extraña” y entrañable poesía.
¿Por qué hablar de poesía transgeneracional en el caso de la obra de Norma Bazúa? El adjetivo y otras veces sustantivo se usa en el sentido de lo contemporáneo. Porque la poesía de la escritora ahomense abunda en formas y contenidos que pueden ubicarse en distintas corrientes literarias; y porque permanece a través del tiempo por sus valores estéticos y estilísticos; porque sus poemas transitan distintas épocas y contextos de existencia y creación artística. El arte que fluye junto a la vida y sus productos, en los procesos de generación, de sus orígenes a sus nuevos estadios.
En el primer libro de la autora –publicado dos años después de su redacción—, De ser, amor y muerte, título tomado del primer poema, destaca Carlos Pellicer en
el prólogo que le escribiera:
"Norma Carrasco [apellido de casada, N. de R.] abre ahora, por primera vez su ventana para que escuchemos su voz, dentro y fuera de su casa. A la intemperie para que sepamos que ella está en barricada, en la lucha por una humanidad pisoteada por el egoísmo y la avaricia, capaces de deshonrar el ingenio humano con invenciones mortíferas en grado infinitamente criminal. Norma Carrasco pertenece a la estirpe de la gente más noble, por generosa y comprensiva. Allí están los cinco primeros poemas declarándolo, apasionadamente. Pero también su capacidad de mujer sueña, ama, sufre y canta.”

Bernardo Ortiz de Montellano advertiría, durante la presentación de los libros de Bazúa Tengo miedo de sacudirle la raíz al sueño y A manera de pretexto el mar:
"En la época en que fueron educados los ahora llamados escritores de pantalón corto, aquellos que comenzaron a publicar después del 68, no era ningún pecado –aún— la diferencia entre un escritor joven, o un escritor maduro. Se podía ser un iconoclasta o un imitador de los clásicos. Era válido abonarse a una tradición y experimentar a ratos, y se apreciaba tanto al auatodidacta, como Juan José Arreola, o al poseso y ondero, como Jesús Luis Benítez o Parménides García Saldaña."

Como ejemplo, un poema de Bazúa deja claro su atrevimiento y su logro, entre sus diversos temas circulando alrededor de los sentidos y la existencia:

Antes del coito y de la siembra
la palabra exacta fue DESEO DE SER

Antes del fuego de la consumición
del agua sin parar
de la tempestad del rayo
de la obsidiana
la palabra exacta fue MUERTE

De ser    amor    y muerte  tocó la piedra al hombre
y la defensa vino a detener la fiera
Desataron su látigo las lenguas
Voló la cerbatana para cortar el otro vuelo
Saltó    horadado en la madera    el fuego

Después acarició el barro y lo vació en sus manos
Encontró lo cóncavo

Fui el ayudante del amor
del odio
del reposo
            (“De ser, amor y muerte”, fragmento)

La problemática ideológica y social que atenta contra la humanidad es otro de los temas que permean en los versos de Bazúa. Otros aspectos como el tiempo y el espacio sobresalen en los poemarios Momentos, Como dibujando las distancias y A manera de pretexto el mar. Así como otros elementos coloquiales y satíricos son fundamentalmente expuestos en el segundo libro de éstos, que son bastiones para reflejar y refractar pormenores y pormayores de la vida cotidiana. En el volumen Como dibujando las distancias, Bazúa obtiene el premio Jomar, Arte y Literatura 1985-1986 que dos años después permanecería desierto. Al respecto señala Margarita Michelena, quien distingue la unidad temática y formal del poemario –Óscar Oliva y Enriqueta Ochoa también formaron parte del jurado—: “Por ser justo y limpio el manejo de la palabra, por lo rico y acertado del lenguaje coloquial perfectamente incorporado a los textos”. El siguiente es un ejemplo.

(TERCER POEMA)

Cuando era niña
le cayó el santo sobre la cabeza

Las viejas rezanderas
dijeron que era cosa de Dios
un milagro la beatería que le dejó entre ceja y ceja
hasta que Él mismo bajó
le puso la mano del cirujano sobre la frente
y le devolvió la luz
la inteligencia

Vaya regañada que le metió al santo aquel
por andar dando traspiés de ciego
en estado de sobriedad iluminada.
(Como dibujando las distancias, 64)

La obsesión por la palabra, por sus significados múltiples y fantásticos, por el humor con el apoyo de la connotación musical, es identificada asimismo en Boceto para un palabrario. Este libro de poemas de Norma fue impreso en 1989 y fue finalista del concurso internacional de poesía Carmen Conde de España en 1986. Tan tenaz era el trabajo de la escritora que preparaba algunas publicaciones mientras escribía nuevos poemarios.

De Momentos (1962-70, Col. Los libros del fakir, ed. Oasis, 1986).

“La palabra la metáfora
y yo la tercera en discordia.”

I

Cada momento advierto que te tengo apalabrada
para un intento nuevo de irnos de la mano hasta la voz
-vocalizada-
con que pretendo el canto

Contra el vociferío el vocinfierno
tengo el voncinglero anuncio de las luces

Estos momentos son
-aun los perdidos para decir o desdecir los órdenes geométricos
que juntas hemos de nombrar-
lo único que justifica mi temporal destino
vaciado en moldes para galletas de estrellas
de bestiezuelas planas
de flores retorcidas de pastillaje

Con qué jugar a hacernos de palabras
acompañadas de un buen té
y una bandeja nueva
Que ha de ser el tablero convenido.

II

Te lo dije nombrando las cosas por su nombre
vistiéndolas detrás de los espejos
desvistiéndolas hasta la impudicia de su propio esqueleto

Terca en tus consonantes obtusas incapaces de soledad
tenías que ser tú misma con tu “alarde de espíritu” alpinista
subiendo a cuestas el fardo del instinto
para acabar diciendo en cada curva del verbo caminarentremontañas
que no esperabas el sorpresivo encuentro con tu otra gemela
la emboscada en vocales ¡La muy sonora!

III

Celosa habías de ser
de no comprometerte en coincidencias

Serena espiga de tu propia cosecha
para que al verte florecida
nadie tenga que buscar en tus pétalos
los genes heredados de algún granero visitado a escondidas

Escrupulosa de tu familia de sordas y sonoras bienmaridadas
y nadie vendrá a convencernos
De rimas y de versos desheredados por la maledicencia.

IV

Parejita graciosa ésta de la palabra
tan seria, tan discreta, tan formal
y su gemela tan emperifollada y oblicua

Experta en disimulos de abanicos
Amanerada
Esta loca metáfora.

V

Fue un mal sueño:
la palabra era imagen de su metáfora

Salía por sus ojos la orfandad entera
desalojaba el párpado la amnesia
quería olvidar sus secuencias de oscuridad:
río empantanado sin llegada a puerto
arena movediza del recuerdo
sabedoras de todo y sin recuento las líneas de la cara
Caída a menos la erre del recorrido por la historia del verbo.

El legado de Norma Bazúa es algo que concierne a todos. Es el trasfuego de la palabra más que por sí misma, por la construcción de la memoria, de la vida cotidiana, del devenir como inicio y reinicio. Es la llama que crece en cada verso y el lenguaje que se reinventa en cada estrofa. Queda su obra para la posteridad. (QEPD)

Asa-Tor en Solvalla

Basti Nauman

Hace más o menos una década conocí a una familia que poseía un caballo de carreras. Esta razón me animó a visitar Solvalla un cierto número de veces.
Debo decir que las carreras de arnés no son precisamente de mucho interés para mí. Se sabe que elevadas cantidades de dinero se manejan en todos los deportes de hoy, y creo que esto es algo muy normal. Pero, si se habla de la pista de carreras, se trata exclusivamente de dinero. El público tiene la misma relación emocional con los caballos como se puede tener con el número de las bolas en una máquina donde se juega la lotería. Es decir, conocer cuál es la calidad de vida de los caballos no es una prioridad. Lo que más bien desea saberse es qué tan veloces serán en la siguiente prueba. Muy pocos propietarios de caballos de carreras entienden además lo feliz que resulta, en un momento de comprensión y calma, poner su mejilla junto al hocico aterciopelado del caballo.
Sin embargo, algo nunca visto ocurriría en una de las carreras de caballos, empezando por que uno de éstos tenía una dimensión muy especial. Por supuesto que en esta carrera participaría el mismo viejo grupo de competidores, como era costumbre, pero esta vez sería una carrera única por algo que nada tenía que ver con el dinero: sería más bien una descomunal lucha por el poder, que en la pista iba a convertirse en una especie de tragedia griega o, para ser más exactos, en un mito nórdico.

Y todo sucedió así:
Aun aquellos que eran completamente indiferentes a las carreras de caballos sabían quién era Stig H. Johansson. Era bien conocido en el medio como un rey sin corona. Ningún otro competidor le llegaba a los tobillos. ¿Cuántas carreras —nadie lo sabe, no siquiera él mismo— había ganado? Hacía mucho tiempo que había perdido la cuenta.
Suena lógico que hombres como tales sufran de arrogancia, y que su éxito espectacular e interminable atraiga también muchas envidias y enemistades. Curiosamente, no era este el caso. Stig H. Johansson era un caballero, respetado y querido por todos, incluso por sus competidores. Y durante el tiempo en que tuve acceso a Solvalla, estando "detrás del escenario", no escuché a nadie decir nada malo sobre Stig H. Al contrario, su nombre se mencionaba siempre con respeto y afecto.
Ocurría en aquel tiempo que una yegua llamada “Peace Corps” estaba en pleno apogeo de su carrera. No sé si era el mejor caballo de carreras en el mundo, pero representaba en todo caso a la élite más alta. Cuando uno veía a tal corcel, podía entenderse inmediatamente de quién se trataba. Tenía un enorme carisma. Era alto, musculoso, explosivo, arrogante, terco y con pleno conocimiento de su posición y valor. Y quién sería el más digno para entrenar a esta Súper Estrella, si no Stig H., maestro de maestros entre los entrenadores de caballos de carreras. Sin embargo, la destreza mental del propietario no resultó tan formidable como la entereza física y competitiva de “Cuerpo de Paz”: de repente, al dueño se le ocurrió que Stig H. no era lo suficientemente bueno, y decidió que otro entrenador estuviera a cargo de la yegua. Esta acción resultó entonces provocadora, como si se tuviera la intención de insultar a Stig H.
Cuando esto se supo, la consecuencia fue un estado de ánimo rencoroso y de franca molestia en el medio hípico. Tanto los propietarios de caballos como los competidores tomaron esta ofensa al monarca del deporte como un insulto personal. Por ello comenzaron a circular historias que describían a los propietarios de Cuerpo de Paz como unos “ordinarios cochinos”. Entre estas cosas, se felicitó, por ejemplo, a la cuidadora de caballos porque era una experta en “despilfarrar” el dinero de los accionistas mediante la compra de vendas para Cuerpo de Paz que sólo costaban unas diez coronas. Y es que siendo los vendajes equipos esenciales, era la única manera en que conseguía la pobre, leal y honesta muchacha continuar costeando su propio y escaso sueldo, mientras que los dueños ganaban millones.
En medio de esta enrarecida atmósfera y la consabida carga emocional que acompaña la ejecución de una carrera, Cuerpo de Paz se encontraba en la lista de salida que era, por supuesto, encabezada también por Stig H., así como por otro famoso conductor, cuyo nombre no recuerdo. Stig H. había firmado lugar finalmente para el lanzamiento de una yegua llamada “Queen L”.
Esta “Reina L” sobresalía junto a Cuerpo de Paz en todos los aspectos: en los corporales porque era más bien pequeña y poco visible. En cuanto a músculos era bastante modesta; era como si éstos anduvieran discretamente debajo de la piel de la alfombra. En cuanto a la actitud, era dulce, amable y humilde. Buenas características para un caballo en una escuela de equitación, pero difícilmente las óptimas para convertirse en un exitoso caballo de carreras.
Antes del inicio, el lugar mostraba un lleno completo, con gente congregada particularmente en el tramo final de la cancha. El ambiente era tan denso que se podía cortar con un cuchillo. Di la vuelta y escuché la conversación entre el público. Todos deseaban intensamente que un milagro sucediera, y que Stig H. y Reina L le ganaran a la mierda aquella de “los Cuerpos de Paz” para disgusto de sus viles esbirros. Pero nadie creía seriamente que esto iba a pasar.
La carrera comenzó. Cuerpo de Paz empezó corriendo con la cabeza bien alta y un evidente juego muscular. La adrenalina bombeaba en su torrente sanguíneo y lucía como si un instinto asesino e infernal brillara en sus ojos. En seguida iban sus homólogos, que con respeto avanzaban como en un juego de sumisión; los músculos de éstos sobresalían menos y sus niveles de adrenalina eran menores también. En sus ojos, a lo sumo se reflejaba un “¡me lleva...!” inicial. Aun el más ambicioso de los competidores en el grupo estaba destinado para el segundo lugar, porque Cuerpo de Paz había ya reservado el sitio del ganador. No recuerdo cómo las probabilidades estaban de pie, pero invertir en Cuerpo de Paz habría sido inútil.
Reina L fue más humilde que nunca. Si se le comparaba con los otros caballos, aquellos se miraban desnutridos, pero no tenía la menor sombra de una oportunidad de mantenerse al día con los arreos de Cuerpo de Paz & Co. Y, además de que se colocó bastante rápido en los últimos lugares, su trote ligero se acercaba más al de un andar cansino en medio de la calle. Perdió más y más, y pronto su distancia era una media vuelta después del pelotón. Esto no es una exageración de mi parte. Era ya la mitad de una vuelta atrás, si no más, esta es la dura verdad. Ya entonces estaba claro que ella no sólo perdería el partido contra Cuerpo de Paz. Reina L y Stig H. serían humillados.
Con el corazón apretado, moví la vista hacia el frente, donde cual emperatriz universal Cuerpo de Paz lideraba su corte. Era tal la velocidad a la que iba, que el resto parecía preocupado tan sólo de lograr llegar a la meta o al menos no quedar tan lejos. Cuerpo de Paz pasó como relámpago al frente, haciendo trizas la ilusión de los pobres seguidores de la Reina L, y ante mis gafas espirituales de color triste, pensé que en su vuelo el Cuerpo de Paz lanzaba miradas de desprecio por el campo de hierba contra los simpatizantes de Reina L, que con valentía seguía en sus primeros pasos, intentando ir en contra de la humillación cruel e inevitable.
Tan era así que esta carrera casi había terminado en larga distancia. No se podía morir antes que admitirlo: para el público se hizo cada vez más claro el dominio de Cuerpo de Paz, aun después de que una u otra gota de ácido láctico había encontrado su camino en los músculos en juego. No era mayor problema para Cuerpo de Paz. Los otros caballos en el grupo de cabeza tenían dos veces más ácido láctico en las piernas y respiraban con dificultad. El conductor de Cuerpo de Paz tenía un férreo control de la situación. La mayor parte de la carrera había sido cosechada. Nadie tenía el menor viso o posibilidad de superarlo.
Así, la carrera entró en la última vuelta, y en ella una mirada instantánea de qué pasa con la Reina L actuó contra la vista general, pues casi todos los ojos estaban fijos en la supremacía del momento del perseguidor de la victoria. Y por todos los medios, Reina L. había tomado en realidad una buena parte de la distancia que la separaba antes del grupo de cabeza… Es cierto, ella no tenía absolutamente ninguna posibilidad en un lugar destacado, pero tal vez todavía podría ahora no ser un fracaso total.
Se acercaba la última curva. Cuerpo de Paz, en solitaria majestad como siempre, se centró en el desfiladero con la arrogancia triunfalista frente a la audiencia, dirigiéndose hacia la línea final. En la curva estaba preparándose otra forma de tomar, con el ventilador de costumbre, la batalla por el segundo lugar... Y al final del grupo de cabeza, flanco derecho, se alzaba Reina L!? De repente estaba allí, sin que nadie supiera muy bien cómo se había colado.
Stig H. sabía que Reina L no era exactamente una velocista explosiva, pero tenía una fuerza enjuta de larga distancia, incansable si corría a su propio ritmo. Con su singular estilo, Stig H. conocía el paso perfecto para la Reina L, y si iba tan atrás al comienzo no era porque corría demasiado lento, sino porque Cuerpo de Paz y su séquito quemaban la pólvora antes de tiempo. Stig H. había roto la camisa del grupo de cabeza por mantener a la Reina L moliendo en su particular avance para ahorrar algo de energía. De manera imperceptible, se había deslizado así al ataque de un estado soberano.
A medida que el pelotón perecía en la última curva, con Cuerpo de Paz a la cabeza, el ventilador se movía hacia afuera antes del brote en la meta; tiempo en que Stig H. se inclinó hacia adelante e hizo un gesto suave con su látigo. El movimiento fue restringido; su rostro era inexpresivo —es conocido por su cara de póquer inescrutable—, pero su lenguaje corporal era en el claro ahora como las llamas:
—¡Eha, Reina L, vamos con todo y un poco más, ahora!
Y este “ahora” fue de una notable transformación. Reina L arrojó la máscara. Su humildad se esfumó ante todos los otros pilotos, sumidos en un rol de personajes secundarios. Reina L parecía de repente ser el doble de grande que los demás. Con la postura erecta y acero en los ojos se lanzó hacia adelante para que la grava se rociara en sus pezuñas. Cuerpo de Paz mantuvo un buen ritmo, pero ante el sprint furioso de Reina L devino entonces en un cuerpo achicado y decrépito. Parecía la banda de rodadura del aire en cámara lenta, atormentado por una pesadilla. Se agachó aterrorizado en la grava que escupía la Reina L, que en enérgico y fresco movimiento, tan fresco como el rocío de perro sobre el árbol, se levantó, dejando a todos sin aliento, hasta tronar el pasado como una veloz locomotora y romper la línea de meta por varias longitudes de caballo, superando irremediablemente al Cuerpo de Paz.
La humillación destinada al rostro afable y amistoso de Reina L cedió su lugar al otrora inmenso ejemplar, que con la mirada perdida y la cabeza colgando tomaba ahora su camino. En el círculo de ganadores, donde Cuerpo de Paz había sido imaginado como poseedor de la admiración entusiasta de la multitud, ahora estaba Reina L. Y nadie pasó tanto como ahora su mirada a los Cuerpos de Paz. Su propietario debe haber sufrido una especie de hemorragia consecuente.
Cuando la Reina L galopó y alcanzó la línea de meta, una extraña alegría se levantó en la pista Solvalla. En términos de decibelios, podría tal vez no estar a la altura de lo que puede ser escuchado en un estadio de futbol repleto en la ciudad de México en una final. Pero durante esos segundos, Solvalla fusionó todos los individuos en una sola alma. El júbilo fue especialmente coherente, como un coro de gran alcance. Al rojo vivo, el grito triunfante hizo que los pelos de la nuca se izaran y el suelo temblara. Alegría liberadora que viene desde la garganta. Tan brillante como los momentos divinos, necesarios para experimentar cómo se hace justicia en un drama real.
Fue un momento de oro el de Stig H., quien con honor y justicia en tan limpio día cruzó la meta con la reina L en Solvalla. Lo mismo lo fue cuando el poderoso Asa-Tor, con el caballo de la velocidad del viento Sleipner entró triunfante en Valhalla con su martillo Mjölner.
Yo no sé acerca de si Queen L y Stig H. vivieron felices para siempre. Pero lo supongo. Y si no fue así, entonces no sé nada. Los cuentos de hadas hacen que un final feliz no sea negociable. Y este final incluye algunas extremas medidas de justicia. Basta recordar en la versión original del cuento de hadas de Hansel y Gretel, donde la bruja mala tiene que bailar hasta la muerte en los zapatos de hierro al rojo vivo. Mas en las historias reales también los malos pueden obtener un terrible castigo, en aras de un probable “final feliz”.
¿Cómo la verdadera historia de la Reina L y el Cuerpo de Paz puso fin a los malos?, no se sabe algo definitivo. Pero por mucho tiempo no se ha oído hablar de ello con tanto detalle como después de la gran carrera. Cuando Stig Johansson H. se sentó en su trono, con la felicidad brotando de la gente en Solvalla. Y ahí permanece. Siempre se querrá este tipo de Solvalla. El Valhalla.

Traducción (del sueco): Elvira García Sainz
Sollentuna, Estocolmo.

lunes, 1 de marzo de 2010

nuevostiempos.com

Unhapiness friends?

Are you the boy walking with your grandfather and he say: "what nice times I lived!? Or you are the sister, the uncle, the sister in law or another grandfather thinking the same now: "all time was better in the past history".
The life is such the moebius tape. Cicles are not so closed, there are fashion recirculating, freshing thoughts. Everything new, but we are ready on the way for to take it as a freeway, living dejá vu all the time in this vortex, trying to make it stable.
Un punto de esta cuestión y en medio de tal vorágine es, por un lado, la forma en que "antes", ese antes disoluble como cápsula, a los amigos en desgracia se les apoyaba más. Por supuesto que es esencial distinguir las razones o el peso del suceso y la medida en que se apoyo para animar a la resolución del caído. Sin embargo, ahora ha tomado fuerte impulso una corriente de aire sinérgico de propuestas de ayuda grupal la idea de que hay que rodearse de gente positiva, optimista, agradable, sin problemas, para poder crecer. Y alejarse de las "influencias negativas". Esto es muy acertado, sólo que si se hace un cruce de esta noción y se interpreta que esto significa alejarse de lo que suene a problemas, el resultado puede ser contraproducente.
Una cosa es lo que la gente es y otra más compleja lo que le acontece y pone a prueba su capacidad de respuesta. Es decir, promover una sinergia positiva no consiste en únicamente juzgar a los demás por alguna dificultad, o varias, que se nos presenten y crear artificialmente el espacio mejor. Éste deberá ser legítimamente construido. Es decir, si se entiende que ahora es inaceptable que alguien que tenga un problema que deberá resolver llora en el hombro confidente, o si se basa el desarrollo autopersonal en que los otros no tengan descalabros, la persona puede quedar aislada de manera artificial de los demás. ¿Qué pasa cuando ella misma necesita apoyo amigo?
Los padres tiemblan cuando piensan todo lo que acecha a sus hijos. Cada quien sobre las mismas amenazas que se ciernen alrededor. Si la imaginación puede alcanzar para seguir soñando, la realidad puede serlo para cumplir nuestros sueños; en tanto, ¿por qué no reconocer que tanto momentos difíciles son pasajeros como recurrentes los felices?
Las dinámicas de grupo, las religiones, la poesía, las obras literarias, han ayudado a millones de personas a cambiar. Buscamos asideros espirituales, no sólo físicos. La interpretación es la que enriquece el panorama de las ideas y, a la vez, exige que en muchos casos reconduzcamos una opinión, la actitud o la acción, si el debate aclara algún malentendido del caso.
La raíz de toda propuesta es llevar a soluciones. ¿Cómo puede justificarse alguna que daña a otros tanto como a sí mismos?
Es verdad que a veces el oído es perezoso a repetitivas historias desagradables. Con los sismos y tragedias mundiales ya tenemos bastante. Con las noticias de los periódicos con la sección policiaca ensanchada tenemos algo más. Con los spots basados en slogan más que en información para los ciudadanos, todavía más. Con la corrupción ni se diga. Con los cada vez más grandes temores de estar desprotegidos socialmente por intereses monetarios, mayor la necesidad de mantener el rumbo.
En este contexto, nos queda seguir como las hormigas, llevando cada grano y cada hoja, marcando el camino, tratando de plantar la huella en un espacio que siga habitable.

Nuevos tiempos.com

Nuevos tiempos.com

¿Amigos en desgracia?

Elvira García Sainz

¿Eres tú el niño que tomado de la mano escucha a su abuelo decir "¡qué tiempos aquellos!"? O ahora la hermana mediana, el tío, la cuñada o ese otro abuelo pensando lo mismo. Que todo tiempo anterior es mejor, que todo pasado es mejor.
La vida es como la cinta de moebius. Los ciclos que aparentemente son cerrados permiten una recirculación de modas, pensamientos. Todo se transforma, pero en ese tránsito parece que estamos listos para seguir viviendo dejá vus estabilizando la vorágine.
Un punto de esta cuestión y en medio de tal vorágine es, por un lado, la forma en que "antes", ese antes disoluble como cápsula, a los amigos en desgracia se les apoyaba más. Por supuesto que es esencial distinguir las razones o el peso del suceso y la medida en que se apoyo para animar a la resolución del caído. Sin embargo, ahora ha tomado fuerte impulso una corriente de aire sinérgico de propuestas de ayuda grupal la idea de que hay que rodearse de gente positiva, optimista, agradable, sin problemas, para poder crecer. Y alejarse de las "influencias negativas". Esto es muy acertado, sólo que si se hace un cruce de esta noción y se interpreta que esto significa alejarse de lo que suene a problemas, el resultado puede ser contraproducente.
Una cosa es lo que la gente es y otra más compleja lo que le acontece y pone a prueba su capacidad de respuesta. Es decir, promover una sinergia positiva no consiste en únicamente juzgar a los demás por alguna dificultad, o varias, que se nos presenten y crear artificialmente el espacio mejor. Éste deberá ser legítimamente construido. Es decir, si se entiende que ahora es inaceptable que alguien que tenga un problema que deberá resolver llora en el hombro confidente, o si se basa el desarrollo autopersonal en que los otros no tengan descalabros, la persona puede quedar aislada de manera artificial de los demás. ¿Qué pasa cuando ella misma necesita apoyo amigo?
Los padres tiemblan cuando piensan todo lo que acecha a sus hijos. Cada quien sobre las mismas amenazas que se ciernen alrededor. Si la imaginación puede alcanzar para seguir soñando, la realidad puede serlo para cumplir nuestros sueños; en tanto, ¿por qué no reconocer que tanto momentos difíciles son pasajeros como recurrentes los felices?
Las dinámicas de grupo, las religiones, la poesía, las obras literarias, han ayudado a millones de personas a cambiar. Buscamos asideros espirituales, no sólo físicos. La interpretación es la que enriquece el panorama de las ideas y, a la vez, exige que en muchos casos reconduzcamos una opinión, la actitud o la acción, si el debate aclara algún malentendido del caso.
La raíz de toda propuesta es llevar a soluciones. ¿Cómo puede justificarse alguna que daña a otros tanto como a sí mismos?
Es verdad que a veces el oído es perezoso a repetitivas historias desagradables. Con los sismos y tragedias mundiales ya tenemos bastante. Con las noticias de los periódicos con la sección policiaca ensanchada tenemos algo más. Con los spots basados en slogan más que en información para los ciudadanos, todavía más. Con la corrupción ni se diga. Con los cada vez más grandes temores de estar desprotegidos socialmente por intereses monetarios, mayor la necesidad de mantener el rumbo.
En este contexto, nos queda seguir como las hormigas, llevando cada grano y cada hoja, marcando el camino, tratando de plantar la huella en un espacio que siga habitable.

jueves, 5 de noviembre de 2009

Chicos y grandes

CRONICALLEJERA

Una manchita…

Lea Garciasainz

Un día, a Mario le pidieron que relatara cómo había sucedido todo. Apenas fue el viernes pasado cuando fue al centro con Sofía Catalina, a comprar una cámara para las llantas de la bicicleta y, en el camino de regreso, el conductor del camión les dijo que hasta ahí llegaba. Faltaban aún muchas cuadras hasta su casa, pero tuvieron que bajar porque mucha gente tapaba las calles, muchos carros estacionados; algo muy importante parecía ocurrir. Trató de recordar más detalles y empezó a contarlos:

La temperatura estaba como a cuarenta y cuatro grados; así lo habíamos visto la Cati y yo en lo alto del letrero del Centro de Ciencias, la verdad que del suelo salía como humito y subimos al camión porque los sapatos (de plataforma, como se estaban usando, por eso son con “s”) se ponían bien calientes y a pesar de lo ancho nos ardía la parte de entre cada dedo de los pies, como si no pudieran respirar ahí encerrados. Por eso decidimos no ir hasta allá a pie, y porque sabemos que luego huelen a quesos de esos europeos viejos. Entonces nos bajamos frente a la tienda de bicis. Ahí íbamos por la refacción (yo creo que el Poncho fue el que picó la llanta con algún clavo en la prestada, pero nada más me dijo que se le salió un poco el aire, pero ya ni modo). Entonces mi hermana fue por los hilos a la mercería y después íbamos a vernos en la parada de regreso. Ahí tomamos otro camión. Con el sol, todo estaba que ardía, y tuvimos que bajar pronto del camión porque el conductor dijo que no podríamos pasar, ya que había una manifestación por ahí cerca y las calles estaban bloqueadas. “Pues vámonos a pie, no hay de otra”, le dije a la Cati. Pasamos entre algunas personas pero luego se hacía más y más grande la bola de gente. Había una valla y tuvimos que detenernos. Ahí una reportera le preguntaba a un guardia si ya venía el Presidente, que a qué hora les habían dicho que llegaba. Tuvimos que permanecer ahí parados, a un lado del tambo de basura y cerca del auditorio donde se realizaría el evento anunciado de esa visita. Mi hermana arrugó como siempre la nariz, esta vez por el olor a hojas de tamal descompuesto y tomates ya con esas cositas blancas. Yo aguanté como pude el síntoma del mal olor, y le dije que en cuanto pudiéramos íbamos a movernos. Había que tener mucha imaginación para pensar que olía bonito, la verdad, mientras la gente se empezó a mover un poco, tratando de estar más cómodos, y empezaron a estirar las cabezas.

Entonces se acercó un señor peloncito, con cara entre alegre y algo nervioso. Saludaba a todos los que podía, muy sonriente. Llegó ahí, muy cerca de donde estábamos nosotros, y se quedó parado junto al guardia. Los dos esperaban algo, o a alguien. El hombre peloncito se inclinó y movió la espalda para asomarse como si alguien viniera entre la gente, hizo una seña al guardia como de que sí, abriendo los ojos, y entonces vi su lunar cerca de la boca. Otro hombre, saludando a todos, venía acercándose; el guardia seguía muy serio, y el hombre con su lunar se puso serio también con todo y su traje (¿a quién se le ocurre ponerse traje, con tanto calor?); pero el lunar se despegó de la barbilla y empezó a sobrevolar su bigote, mientras estaba cada vez más cerca de él aquel hombre que esperaban. Hubo uno, dos movimientos lentos con la mano para espantar la cosita oscura; el Presidente estaba a unos cuantos pasos, a unos cuantos centímetros. Ya muy desesperado, todo sudoroso, el hombre de traje no sabía qué hacer, puso cara muy amable y estaba tratando de decir algo, pero la manchita seguía moviéndose ¡cerca de sus labios, como si tuviera imán! Finalmente, se detuvo en su boca, y luego en la lengua del señor peloncito de traje, que con los labios entreabiertos y los ojos grandes, conteniendo las palabras que estaba desesperado por decir, finalmente se la tragó, antes de decir, como si nada hubiera pasado: “Lo estábamos esperando, señor Presidente, bienvenido a nuestras tierras”...

¡Ahí está! Ha hablado el testigo—dijo el juez—. No hubo mala intención en la muerte de la ciudadana. Homicidio imprudencial. Caso cerrado. El que sigue.

En torno del periodismo policiaco

CUENTO
Caído al pie de la letra
Todos los días

agonizaba

Faustino Plata

esperando

la crónica perfecta

sobre su muerte

Andrea Maralé

Agoniza, Faustino Plata. Tuvo un accidente y quedó en estado comatoso... El periodista metido a escritor de última hora no se atrevía a matarlo, y en cada nueva versión de las últimas circunstancias, antes de darle muerte por fin a teclazos, recapitulaba y prefería dejarlo unos días, sin reaccionar. Era injusto que muriera tan a secas, y en lunes, alguien que ni se sabía si era algún campesino de prosapia, que podría ser abogado, o hasta narcotraficante. Se le ocurrió incluso, al reportero, imaginar algunas preguntas más para la familia y los del hospital, y si había datos buenos de nuevas investigaciones, podría salir, por qué no, un buen trabajo, quizá de seguimiento informativo, y de aquel otro Faustino Plata este de él lograba tener más razones para morirse: ¿En qué estado se encontraba la carretera –tres veces construida según los informes del gobierno, según-?, ¿qué no había señalamientos cuando salía la camioneta de Faustino de la brecha cercana a El Rosario? ¿Han ocurrido más accidentes ahí? ¿Qué han hecho las autoridades al respecto?

El que jugaba de periodista a literato se rascó la barbilla. Le llegaron datos de accidentes, asesinatos, un siniestro y un robo de cajas de galletas marías de la tienda de don Valentín. “No”, le dijo tajantemente la editora: “de muerto para arriba”. ¿Y si Faustino Plata saliera de coma y se convirtiera también en reportero? Entonces lo mandó llamar, vuelto su jefe. La gasolinera Faja de Oro había ardido. El Tino fue al lugar. Bueno, sólo llegó a 200 metros. Se le adelantaron otros compañeros, incluyendo un fotógrafo principiante que quiso tomar las bombas de servicio, de cerquitas, Agarró su moto, su cachucha al revés y anduvo. Por fortuna que al buey no le pasó nada porque siempre consiguieron el líquido especial del aeropuerto para mitigar el incendio. “De todos modos si esto explota nos va a llevar a todos, a ti también, Faustino miedoso”, dijo. En fin que este personaje resultó bastante cobarde.

Al redactor de la policiaca se le ocurrió meterlo en alguna de las tantas historias que le llegaban al teléfono de su escritorio; lo invitaron a ver a unos muertos en el canal, pero tenía mucho trabajo de martes y no tenía ganas de ver panzas verdes. Le hubiera servido para saber cómo podía morir Faustino. Lástima que el boletín no tenía toda la información. Esta vez ni un camión guajolotero podía ayudarlo a atropellarlo, porque ¿cómo lo ponía debajo? Fuera de sí, iban y venían las escenas de todo, quitándole ese humor que necesitaba para el pinche cuento que le pidieron y él, muy ufano, dijo que cualquiera, mira, nada más porque todos se creen escritores pero no saben lo que es bueno, la talacha, tacha y gacha pero macha. Le ganó la risa, mientras se peinaba frente al espejo, acordándose de esa tarde que le dio al editor las fotos de los sujetos aquellos con la pistola al pecho y luciente dentadura y se quedó con las demás hojas para hacer lo que le tocaba, mientras recordaba también cómo ya en cortito le había dicho a uno de los compas, el primo del vecino, que aguantara un poquillo nada más, y que no se desesperara, que con lo bien que cantaba al rato le tomaban la foto pero en alguna revista de la onda grupera. Con sólo dos dedos, hiriendo la máquina vieja y emulando al profe Arnulfo que le enseñó cuando era plebe, los índices de cada mano como pies en polvorosa, en cuestión de poco tiempo reconstruían aquellos asaltos, aquellas muertes más decentes que las de ahora. No eran dedos que presionaran gatillos, aunque parecieran después de varios años de repetir, a razón de decenas de golpes por minuto, miles de golpes por semana, millones de letras negras por años calando en la blancura de las cuartillas, las mismas pulsaciones tan acostumbradas a acostar inertes o heridos sobres las páginas cafés, una y otra vez.

Al Rata, que lo agarraron por los mesmos motivos que al tigre de Santa Julia; a la pareja de tórtolos que sorprendió la clica, cuando sacudían ferozmente, con ardor la camioneta que estacionaban por noches seguidas junto al poste de la esquina de un barrio como cualquiera en Mazatlán. A una viejita que vivía enfrente se le ocurrió denunciarlos cuando celebraban su tercer día de luna de miel en la vía pública del barrio. Interrumpida por la chota y después de un arreglito, la pareja se dedicó a promover los anuncios de los moteles para consumo local, con descuentos especiales del 14 de febrero.

Qué decir de la línea que se le escapó el miércoles a un colega bien buena onda pero distraído: “El cadáver fue trasladado a la funeraria local para la reclamación de sus adeudos”. Cuántos recuerdos pasaron por esos días de salir de madrugada mojándose porque aquella camioneta de redilas era el bien más preciado, la conquista colectiva y solidaria que alguna vez tendría techo para que las manos no quedaran tan agarrotadas en la mañana como encajuelado.

Y los días de guardar. Los polis del parte apenas garabateado con unas cuantas palabras claves en el machote diario. “Sí, señor”, o “desconozco, licenciado”, le decían. Rostro enjuto, colaboración muy útil en los días de asueto en que casi nada pasa. Quién sabe por qué, a la mayoría de la gente que fallece se le ocurría hacerlo durante los fines de semana, de preferencia en domingo, especialmente cuando se debía a la necesidad de alguna muerte “más natural”. Bueno, cada quien muere como se le antoja... Como aquella vez de los que murieron de amor, tiesos en la cochera del motel porque les fue tan bien que se quedaron dormidos. Las idas y vueltas a la peni, los ministerios, los juzgados, las cantinas y la zona...

Se oyen varios tronidos. Salen las llamadas por radio. Se reportan las noticias. ¡Paren máquinas! Cinco corazones han dejado de latir en menos de una hora, uno de ellos del niño que vendía elotes y regresaba a su casa por la noche cuando fue sorprendido por las ráfagas de carro a carro. Bueno, había sorpresas lamentables.

Ahora veía el periódico de atrás teñido de tiña roja a lo cañón. Como si en la sangre negra del hombre acribillado y la señora ultimada hubieran ejecutado los cabrones el rescate de varias mariposas de algún coleccionista culiche, sin darse cuenta que eran cuatro plebes los que quedaron con los ojos llenos y la boca vacía. Pero por cada nota extra, premio. Esos sí que estaban al servicio del plomazo y de sacar a los parientes tan desnudos de muerte que de tan inesperada nunca se pensó tan avergonzada.

Y el Faustino, que no quiere morir. Su crónica roja es una lenta agonía. A este paso, iba a perder la apuesta.
No podía darle entonces cran al Faustino y terminar con el cuento que le encargaron para que se entretuviera mientras se recuperaba de la incapacidad. ¡De un choque con tráiler, como él! No, no tenía chiste.

En fin, que este Faustino es muy duro de matar. Tan fácil que mueren otros. Hasta toreros, que después de tantas cornadas quedan por ahí atropellados o se les complica todo por una gripe, hasta poetas, de hipotermia por andar de parranda lloviendo en pleno fin de año, o científicos por las fracturas al caer mal mientras se bañan; nadadores, por andar de valientes en el Pacífico que en su vientre nada tiene de este nombre.

Este cuerpo todavía lo tenía ahí, caliente, el nuevo escritor, frente a una máquina por primera vez preguntándole cosas y él, cero. Mientras se acomodaba en la silla, sintió un poco de dolor en el pecho. En eso tocaron la puerta. Estaba empezando a estar más inspirado para fraguar, definitivamente, el término de los días de Faustino, y dar paso a la nueva gloria de él, inventor para la posteridad del Faustino siempre huérfano de muerte.

Una mancha de café había caído sobre la página, y se mezcló con la ceniza de la mesilla. Regresó. Junto a las líneas de la notificación que leía, sentado en la cama el creador del Faustino sin destino se percataba del cheque adjunto del que hablaba la carta. Después, los dedos poco antes sobre el teclado cayeron sobre los costados. El alma se le fue yendo lenta, fríamente, tan delgada como su cuerpo.

El siemprevivo, de pie, observaba como si saliera de las hojas, tomando cuerpo mientras su protector leía el mensaje, impreso con letra de computadora: el periódico saludaba, deseaba una pronta recuperación de la incapacidad; agradecía todo aquel trabajo de tantos años. Y explicaba, en perfectamente bien simulado revés, que ya no tenía suficiente dinero para pagar por los difíciles días venideros. Después del último suspiro, entonces, Faustino se puso ante la máquina, sacó la hoja, y recomenzó la historia...

fjaril_68@yahoo.no

* Andrea Maralé eligió el periodismo en América, y constante ronda las bibliotecas y los movimientos de correctores, grafistas, amantes de las letras y de los libros que circulan junto al devenir mundano y la vida virtual que esbozaría Pessoa como un continuo paraje, que bien puede ir a veces hasta el polo norte. Este cuento se escribió en dos noches. Primero entre los tecleos de un diario de Toluca, Liberación, hasta emprender este vuelo de tinta en Ríodoce, incansable rasgo del periodismo sólido.